Falsos autónomos en psicología: Cómo blindar tu clínica ante la Inspección de Trabajo
La figura del falso autónomo se ha convertido en el principal foco de atención de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) en el sector sanitario. Para los directores de centros de psicología, entender la delgada línea entre una colaboración mercantil y una relación laboral encubierta no es solo una cuestión legal, sino de supervivencia del negocio.
¿Qué es exactamente un falso autónomo en el ámbito sanitario?
En términos sencillos, ocurre cuando un psicólogo trabaja bajo un contrato mercantil (emitiendo facturas como autónomo), pero en la realidad del día a día opera con las características propias de un empleado de plantilla. La ley no mira el título del contrato, sino la realidad de la relación.
La Inspección basa su análisis en dos notas jurídicas clave:
- Dependencia: ¿Quién organiza el trabajo? Si la clínica fija los horarios, impone protocolos obligatorios o asigna los pacientes sin que el profesional pueda rechazarlos, existe dependencia.
- Ajenidad: ¿De quién son los frutos y los riesgos? Si la clínica cobra al paciente y luego paga un porcentaje al profesional, la clínica asume el riesgo y el beneficio. Esto es un indicador claro de laboralidad.
⚠ Las «Banderas Rojas» que activan sanciones
Tras analizar numerosas actas de inspección, hemos identificado prácticas de alto riesgo:
- Asignación forzosa de agenda: El centro decide cuándo trabaja el psicólogo.
- Cobro centralizado: El paciente paga a la clínica, y esta liquida al profesional a fin de mes.
- Publicidad engañosa: Anunciar a colaboradores externos como «Nuestro Equipo» sin aclarar su independencia.
- Protocolos rígidos: Obligar al uso de plantillas del centro.
La solución: Modelos de colaboración seguros
Para evitar multas y regularizar la situación, es necesario migrar hacia modelos de verdadera independencia. Recomendamos el modelo de prestación de servicios administrativos o alquiler de despacho.
En este esquema, la regla de oro es que el control de la agenda, el precio y el cobro debe estar en manos del profesional. La clínica no paga al psicólogo; es el psicólogo quien paga a la clínica una factura por servicios de recepción, publicidad, software o alquiler de espacio.
Implementar esto requiere herramientas que permitan la facturación separada: el profesional emite su factura al paciente, y el centro emite su factura al profesional por los servicios prestados, garantizando la trazabilidad y la independencia fiscal.
¿Tu modelo de clínica es vulnerable?
En Sanidalia hemos diseñado un sistema de gestión que automatiza la facturación separada y garantiza el cumplimiento normativo para evitar multas laborales.